
Hay quienes organizan bodas. Y hay quienes entienden que una celebración puede convertirse en una forma de arte. Elliott Trejo pertenece a esta segunda categoría.

En el universo de las destination weddings, donde cada celebración implica mucho más que elegir un lugar bonito, Elliott ha construido una mirada propia: entender que detrás de cada boda existe una historia y que el verdadero trabajo está en convertirla en una experiencia que permanezca en la memoria.
Su proceso comienza mucho antes de las flores, las mesas o el vestido. Comienza escuchando. Conociendo a la pareja, entendiendo lo que los representa y descubriendo qué destino puede convertirse en el escenario perfecto para contarlo.
Porque para Elliott, el destino no es únicamente el lugar donde sucede una boda; es parte de la narrativa.

Arquitectura, gastronomía, diseño, flores, música y hospitalidad se encuentran para construir una atmósfera donde cada elemento tiene una razón de ser. Nada está ahí simplemente para decorar.
El lujo no está necesariamente en hacer más, sino en hacer que cada detalle tenga un propósito.
Una boda destino puede durar unas horas, pero la experiencia comienza mucho antes y permanece después. Está en el viaje de los invitados, en la primera impresión al llegar, en la cena previa, en la luz de una tarde a las 6pm y en ese instante que, sin saberlo, se convertirá en uno de los recuerdos más importantes de una pareja.
Y ahí es donde Elliott Trejo ha encontrado su propio lenguaje: hacer del momento una historia y de la historia un recuerdo que permanece.

Cuéntanos…
Elliott Trejo entiende las bodas como una forma de contar historias. Desde Austin, Texas, su visión se aleja de lo convencional para crear experiencias privadas donde el destino, la arquitectura y cada detalle tienen un propósito.
¿Qué representa esta etapa de expansión y hacia dónde va Elliott Trejo?
Esta etapa no es hacer más destinos. Es filtrar mejor. Por eso hoy solo trabajo Tequila y Lake Como desde Austin, TX. 180 max Tequila, 100 max Como. Private estate, no hotel. Mi universo va hacia eso: dejar de ser wedding planner para ser diseñador de experiencias privadas. 12 bodas al año, 2-day buyout, historia no decor. 2027: 6 left.
¿Qué destino te ha marcado más?
Tequila. Una hacienda entre agaves, 150 sillas a las 6pm, la montaña atrás y nada más. No necesitábamos nada más. Ahí entendí mi método: cuando el lugar ya es la historia, no tienes que decorar, tienes que dejar que hable. Y Lake Como me confirmó lo mismo con Villa Oleandra – 25 cuartos, no 250, llegas en bote, no en coche. Private estate, no hotel.
¿Qué es lo primero que buscas en una pareja?
No busco su Pinterest. Busco su historia. ¿Para quién es esta boda? Si me dicen 300, no soy yo. Yo filtro 150, no 300. Les pregunto cómo quieren que sus 100 personas los recuerden en 10 años. De ahí saco el destino: ¿agave y montaña o lago y bote? El destino tiene que contar su historia, no la mía.

¿Qué parte del proceso disfrutas más y qué no se ve?
Disfruto el scouting de luz a las 6pm. Nadie lo ve, pero ahí se decide todo. Ver cómo cae la luz en el agave, dónde atraca el bote en Como, por dónde entran los invitados. Lo que no se ve es el protocolo invisible: transporte, horarios, comunicación para que el grupo de WhatsApp no se convierta en recepción de hotel. Mi trabajo es que parezca espontáneo. Nunca lo es.
¿Quién es Elliott hoy, qué te inspira y qué sueño te queda?
Hoy soy un diseñador con base en Austin que solo hace private estates.
Me inspira la idea de que una boda pueda vivirse, no solo fotografiarse. Que las flores se marchitan, las mesas se desmontan, pero la experiencia se queda. Mi sueño pendiente es tener mi propio estate – comprar una hacienda en Tequila y una villa en Como y operarlas yo. No rentar salón, rentar historia.

Elliott Trejo | Wedding Experience Designer



Rosy Echave
17/09/2026 | 12:07 pmEl mejor de siempre