
Hay personajes que nacen de la ficción y otros que encuentran su origen en la memoria. Para Humberto Busto, Carlos, su personaje en Nadie nos va a extrañar, serie mexicana de Amazon Prime Video ambientada en los años 90, surgió desde un lugar mucho más personal: el recuerdo de su propio padre.

En esta comedia dramática juvenil, Busto interpreta a un hombre que atraviesa una profunda crisis personal mientras enfrenta uno de los momentos más complejos de la paternidad: ver crecer a su hija, verla tomar riesgos y descubrir que ya no puede protegerla de todo aquello que sucede a su alrededor.
La construcción del personaje encontró un punto de partida en la propia historia del actor.
“El personaje representa lo que mi papá era para mí en esa época, cuando yo tenía la edad de los chicos de Nadie nos va a extrañar”.
Busto recuerda particularmente los momentos de angustia que vivió su padre durante una época de fuerte crisis económica y laboral. Trabajaba en un banco y enfrentaba una situación que lo llevó a vivir de cerca la incertidumbre de sentirse vulnerable frente a un escenario que escapaba de sus manos.
“Yo recuerdo que él se golpeaba contra la pared, muy angustiado, porque la crisis estaba muy fuerte y él estaba con todo el problema de su trabajo en un banco.”
Esa memoria se convirtió en una herramienta para acercarse emocionalmente a Carlos. Más allá de construir a un padre desde los códigos tradicionales del género, Busto encontró en él a un hombre enfrentado a sus propios límites: alguien que intenta acompañar el crecimiento de su hija mientras, al mismo tiempo, atraviesa una de las crisis más importantes de su vida adulta.
La conexión con el universo de la serie terminó por darle forma a ese recuerdo.
“De alguna manera, fue un detonante que coincidió dentro del imaginario de Kishi y de la serie.”
Así, Carlos se convierte en una figura que representa una generación de padres que también están intentando entender el mundo mientras sus hijos comienzan a descubrir el suyo. Su miedo, sus preocupaciones y sus contradicciones funcionan como un contrapunto a la energía juvenil que define la historia.

Para Busto, interpretar a este personaje significó mirar hacia atrás y transformar una experiencia familiar en una herramienta actoral. El resultado es un personaje que no busca tener todas las respuestas, sino mostrar la vulnerabilidad de alguien que también está aprendiendo a enfrentar los cambios.
Porque mientras los jóvenes de Nadie nos va a extrañar descubren el amor, la amistad, el riesgo y la libertad, Carlos enfrenta otra clase de descubrimiento: el de entender que ver crecer a un hijo también significa aceptar que ya no se puede controlar su camino.
Styling
Adolfo Domínguez @adolfodominguez
Foto
Juan Bautista
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PR
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Beto Ville @betoville



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