
Por Alexa Morán IG. alexaa.oficial PR: Jonathan Arce jandf_pr
HM: Soledad, me estás matando es una historia muy personal. ¿Qué te impulsó a contarla?
OH:
Es la historia de una oveja negra que, después de 17 años entrando y saliendo de rehabilitación, decide que ya es momento de tomarse la vida en serio. El problema es que, cuando intenta hacerlo, se da cuenta de que todas las personas a su alrededor —sus amigos, sus contemporáneos— ya construyeron una vida. Es una comedia negra que habla de ese momento incómodo en el que haces una pausa y entiendes que no lograste lo que pensabas que ya deberías haber logrado, pero también de las segundas oportunidades y de la posibilidad real de volver a empezar.

HM: La película aborda el tema de las adicciones desde la comedia. ¿Cómo fue trabajar un tema tan delicado?
OH:
No es fácil, porque el personaje tiene problemas de adicción y eso siempre es complejo de retratar, más aún desde el humor. Pero también ahí está parte de la comedia: Rafi intenta levantarse y no puede, y esa fragilidad se vuelve parte de su humanidad. Viene de un lugar muy personal para mí, porque yo he tenido mis propios problemas con ansiolíticos. No fue el alcohol, sino el uso constante de pastillas para dormir, despertar o funcionar. Conozco ese mundo, los centros de rehabilitación y todo ese universo, y quería explorarlo de una manera más ligera para que el público pudiera digerirlo y verse reflejado. Todos conocemos a una oveja negra en nuestro círculo cercano.
HM: Además de actuar, escribes y produces la película. ¿De dónde nace esa urgencia creativa?
OH:
Nace, en parte, de experiencias propias, y en otra parte de una urgencia compartida con Raúl Campos y Félix de Valdivia. Queríamos contar una historia sobre cómo se puede encontrar la felicidad en lo ordinario. Vivimos en un mundo en el que estamos constantemente comparándonos con los demás, sobre todo a través de redes sociales, donde solo vemos vidas perfectamente curadas. Eso puede ser muy peligroso para la salud mental, y la película también reflexiona sobre esa comparación constante y sus consecuencias.

HM: Rafi es un personaje complejo y poco complaciente. ¿Qué fue lo más difícil de interpretarlo?
OH:
Hay muchos paralelos entre Rafi y yo, pero también hay una distancia muy clara. Yo no soy una persona hosca ni agresiva; trato de generar armonía. Rafi es todo lo contrario: busca provocar conflicto, incomodar, ser brusco. Evidentemente, todo eso es el resultado de una herida muy profunda, es un escudo con el que se presenta ante el mundo. El reto fue encontrar ese balance: entender qué nos separa y qué nos hace similares, y permitir que ambos coexistieran en el personaje.

HM: Asumiste varios roles dentro del proyecto. ¿Cómo fue vivir ese proceso?
OH:
Fue un reto enorme. En el rodaje tenía que aprender a ponerme distintos “sombreros”. A veces había problemas de producción, locaciones o clima, pero tenía que decir: “en este momento soy actor”. Ya después, cuando terminaba el día o la escena, podía resolver lo demás como productor. Nunca antes me había tocado jugar tantos roles en un solo proyecto, pero fue agotador y al mismo tiempo muy emocionante.
HM: Más allá de la sobriedad, ¿qué mensaje te interesa que se lleve el público?
OH:
Que nunca es demasiado tarde para volver a empezar y para ser la persona que quieres ser. Nos ponemos expectativas muy rígidas por edad y, cuando no las cumplimos, empezamos a sentir que somos un fracaso. La película habla de eso, pero también de entender que la felicidad no está en tener una vida extraordinaria para presumir en redes sociales. La felicidad está en lo cotidiano: en los amigos, la familia, la pareja y en las pequeñas cosas que realmente sostienen una vida.
HM: La película ya pasó por festivales internacionales. ¿Cómo fue la respuesta del público?
OH:
Fue muy emocionante. Pensábamos que el humor era muy local, pero funcionó en otros países. En todas las funciones alguien se nos acercaba para decirnos que se sentía identificado, que era como Rafi o que tenía un Rafi en su vida. Nunca imaginamos que, siendo una comedia, la gente saldría tan conmovida o incluso llorando. Creo que el humor permite que las personas se relajen y se permitan sentir de una manera más abierta.

HM: ¿Qué te gustaría que el público se lleve al salir del cine?
OH:
Preguntas. Que se cuestionen su vida, sus relaciones y su forma de verse a sí mismos. Me gustaría que la película generara conversación sobre la salud mental, las adicciones y también sobre los límites de la comedia. Al final, es una historia para las personas que a veces son difíciles de querer, pero que siguen teniendo corazón.
Foto: @627_photo
Stylist: @manueldelgado.moda
Locación: @hotelescaminoreal



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